Empleos formales registrados ante el IMSS en 2026
Aumento de empleos formales y su impacto social
- En 2026, el empleo formal medido por afiliación al IMSS mantiene una trayectoria de crecimiento y sirve como termómetro de acceso a seguridad social.
- La formalidad no solo es “tener trabajo”: es cotizar, acumular semanas y construir derechos para salud y retiro.
- La informalidad sigue siendo el gran límite estructural: una parte mayoritaria de la PEA permanece fuera del sistema.
- Tecnología, simplificación de trámites e incentivos pueden acelerar la transición a la formalidad y el ahorro previsional.
Derechos laborales que se construyen
- Cuando un empleo está registrado ante el IMSS, normalmente activa tres “capas” de protección que cambian la vida cotidiana: atención médica y riesgos de trabajo, acumulación de semanas cotizadas y aportaciones a la cuenta de retiro.
- Por eso el crecimiento del IMSS importa más allá del titular: no solo habla de cuántas personas trabajan, sino de cuántas están construyendo derechos (salud y retiro) y reduciendo vulnerabilidad ante enfermedad, accidente o vejez.
- En sentido inverso, cuando una trayectoria laboral se queda fuera del IMSS, el costo suele aparecer después: gastos de salud de bolsillo, interrupciones de cotización y mayor dependencia de apoyos no contributivos.
Introducción al Dossier sobre Empleos Formales
En México, hablar de “empleo formal” suele sonar a estadística macroeconómica. Pero para el trabajador real —y para su familia— es algo mucho más concreto: estar registrado ante el IMSS significa acceso a seguridad social, protección ante riesgos de trabajo, y sobre todo un rastro contributivo que se convierte en semanas cotizadas y, eventualmente, en una pensión o en una ruta formal hacia el retiro.
Por eso, cuando vemos el dato de empleos formales registrados ante el IMSS en 2026, no lo leemos como un número aislado. Lo leemos como la base del sistema contributivo: sin formalidad no hay densidad de cotización (la continuidad con la que una persona cotiza a lo largo de su vida laboral), y sin densidad de cotización se vuelve más difícil alcanzar los requisitos para una pensión, en particular para quienes están bajo la Ley 97 (cuentas individuales administradas por AFORE).
Este dossier pone el foco en tres capas que normalmente se discuten por separado, pero que en la vida del trabajador ocurren al mismo tiempo: (1) el registro de empleo formal ante el IMSS, (2) la transición desde la informalidad y las políticas que la facilitan, y (3) las herramientas —incluida la tecnología— que conectan formalidad con ahorro para el retiro.
Acción concreta para el trabajador: si hoy estás en empleo formal o lo estuviste, pide tu estado de cuenta y revisa tus semanas cotizadas registradas; si hay dudas, cruza tu información con tu Número de Seguridad Social en el IMSS.
Contexto y Relevancia del Empleo Formal en México
El IMSS es el principal registro operativo del empleo formal en México: cuando una persona está afiliada como trabajadora asegurada, hay una relación laboral que, en términos generales, implica prestaciones y contribuciones. Esa afiliación es el puente entre el mercado laboral y el sistema de pensiones contributivo.
En 2026, el empleo formal importa por dos razones simultáneas. La primera es económica: el país ha vivido cambios en cadenas de suministro y en la organización del trabajo (digitalización, nuevas formas de prestación de servicios), que pueden empujar creación de plazas formales en algunos sectores. La segunda es previsional: la reforma de pensiones de 2020 fortaleció el diseño del sistema, pero su efectividad depende de que más personas coticen más tiempo. Subir aportaciones en un país con alta informalidad es, en la práctica, avanzar a medias.
Aquí aparece el gran contraste: aunque el empleo formal crece, la informalidad persiste como fenómeno estructural. De acuerdo con estimaciones citadas para 2026, alrededor del 54% de la PEA labora en la informalidad (INEGI, 2026). Eso significa millones de trayectorias laborales sin cotización continua, con interrupciones o fuera del sistema, lo que reduce la probabilidad de construir derechos contributivos suficientes para el retiro.
También hay un ángulo social clave: la formalidad no solo “abre” la puerta a una pensión; reduce vulnerabilidad ante enfermedad y vejez. Por eso programas no contributivos como la Pensión del Bienestar funcionan como red mínima, pero no sustituyen el valor de una vida laboral con cotización.
Tres lentes de la formalidad
Tres lentes para entender por qué el empleo formal “pesa” tanto en México:
1) Economía (producción y estabilidad)
- Más empleo formal suele reflejar mayor actividad y empresas operando con reglas claras.
2) Previsión (semanas + aportaciones)
- La afiliación al IMSS es el puente hacia semanas cotizadas y aportaciones obligatorias que sostienen una pensión contributiva.
3) Protección social (salud y riesgos)
- La formalidad reduce vulnerabilidad ante enfermedad, accidente y vejez al activar cobertura y derechos.
Si uno de estos tres falla (por ejemplo, empleo sin cotización), el “costo” aparece después: menor continuidad, menor ahorro y mayor fragilidad en la vejez.
Acción concreta para el trabajador: solicita tu estado de cuenta actualizado y verifica que tu historial de cotización esté completo; si detectas inconsistencias, vale la pena iniciar aclaraciones formales con tu AFORE y, si aplica, escalar a instancias de defensa del usuario.
Datos Clave sobre Empleos Registrados ante el IMSS
En el corte reportado para 2026, el IMSS registra 22.1 millones de trabajadores afiliados (IMSS, 2026). En el periodo 2022–2026, la afiliación muestra una trayectoria ascendente: 21.0 millones (2022), 21.4 (2023), 21.7 (2024), 21.9 (2025) y 22.1 (2026), con un crecimiento moderado pero sostenido.
Ese crecimiento es relevante porque, en términos previsionales, cada alta ante el IMSS no es solo un empleo: es una cuenta individual que recibe aportaciones obligatorias (trabajador, patrón y gobierno, según el caso), y que acumula semanas. En la práctica, el dato de afiliación es una aproximación a cuántas personas están “dentro” del circuito formal que permite construir una pensión contributiva.
También hay brechas que importan para el retiro. En 2026, se reporta que las mujeres representan 39% de los trabajadores afiliados al IMSS, frente a 37% en 2022. Es un avance en participación relativa, aunque no elimina las desventajas que suelen acumularse por trayectorias laborales interrumpidas, trabajo de cuidados no remunerado o empleo informal.
En lo regional, el crecimiento del empleo formal tiende a concentrarse donde hay mayor dinamismo productivo. Se reporta una distribución aproximada del empleo formal por región: Norte 35%, Centro-Bajío 40%, Sur-Sureste 25% (IMSS, 2026). Más allá del porcentaje, el mensaje es claro: la formalidad no avanza igual en todo el país, y eso se traduce en desigualdad de acceso a seguridad social y ahorro para el retiro.
| Indicador (corte 2026) | Dato | Fuente/nota |
|---|---|---|
| Trabajadores afiliados al IMSS | 22.1 millones | IMSS, 2026 |
| Afiliación IMSS 2022 | 21.0 millones | IMSS, 2026 |
| Afiliación IMSS 2023 | 21.4 millones | IMSS, 2026 |
| Afiliación IMSS 2024 | 21.7 millones | IMSS, 2026 |
| Afiliación IMSS 2025 | 21.9 millones | IMSS, 2026 |
| Mujeres como % de afiliados IMSS (2026) | 39% | IMSS, 2026 |
| Mujeres como % de afiliados IMSS (2022) | 37% | IMSS, 2026 |
| Distribución regional aproximada (2026) | Norte 35% / Centro-Bajío 40% / Sur-Sureste 25% | IMSS, 2026 |
| Informalidad laboral (estimación citada 2026) | ~54% de la PEA | INEGI, 2026 (estimación citada) |
Acción concreta para el trabajador: revisa si tu AFORE y tu SIEFORE (fondo generacional) corresponden a tu edad y etapa laboral; si no estás seguro, consulta el comparador oficial de CONSAR y verifica tu asignación antes de tomar decisiones.
Importancia de la Formalidad Laboral
La formalidad laboral es el “sistema operativo” del retiro contributivo en México. Cuando una persona está registrada ante el IMSS, se activan mecanismos que no existen —o existen de forma limitada— en la informalidad: aportaciones obligatorias a la cuenta individual (Ley 97), acumulación de semanas, acceso a servicios de salud y protección ante contingencias.
En la vida real, la diferencia se nota en tres momentos. Primero, durante la etapa activa: la formalidad reduce el costo financiero de enfermarse o accidentarse, porque hay cobertura institucional. Segundo, en la transición: una trayectoria formal facilita mantener continuidad de cotización, lo que impacta la densidad de cotización. Tercero, en el retiro: la formalidad abre rutas contributivas (pensión) y reduce la dependencia exclusiva de apoyos no contributivos.
Esto no significa que la Pensión del Bienestar sea irrelevante; al contrario, es una red mínima necesaria. Pero confundir “apoyo universal por edad” con “pensión contributiva” es un error costoso: la primera ayuda a no caer en vulnerabilidad total; la segunda busca reemplazar ingreso laboral con base en aportaciones y semanas.
Además, la formalidad es condición para que herramientas del sistema funcionen: desde la portabilidad de recursos y la coordinación institucional, hasta el uso de aplicaciones para gestionar la cuenta individual. Si la trayectoria laboral está fragmentada entre formalidad e informalidad, el reto no es solo “ahorrar más”, sino sostener la conexión con el sistema.
Formalidad: beneficios y fricciones
Formalidad vs. informalidad (lo que se gana y lo que cuesta)
- Beneficios típicos de la formalidad
- Acceso a seguridad social (salud, riesgos de trabajo) y semanas cotizadas.
- Aportaciones obligatorias al retiro y mayor trazabilidad de derechos.
- Costos/fricciones que suelen frenar la formalidad (sobre todo en MiPyME y autoempleo)
- Trámites, tiempos y costos de registro.
- Complejidad administrativa para cumplir de forma sostenida.
- Riesgos de permanecer en informalidad (aunque haya ingreso hoy)
- Trayectorias sin cotización continua y menor probabilidad de pensión contributiva.
- Mayor exposición a gastos de salud y a “parches” financieros en la vejez.
La clave práctica no es moralizar: es reducir fricciones para que formalizarse sea la opción fácil y sostenible.
Acción concreta para el trabajador: pide tu estado de cuenta y verifica que tus aportaciones obligatorias estén llegando; si tu historial laboral tuvo cambios frecuentes, revisa que no haya periodos sin registro y, de ser necesario, inicia una aclaración formal.
Recomendaciones de la OIT para la Transición a la Formalidad
La Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2015) plantea que la transición de la economía informal a la formal requiere un marco global de políticas de empleo basado en consultas tripartitas: gobierno, empleadores y trabajadores. En términos prácticos, esto significa que la formalización no se logra solo con inspección o sanción; se logra reduciendo barreras de entrada, alineando incentivos y haciendo que “ser formal” sea operativamente posible para negocios y trabajadores.
Entre las medidas destacadas está el uso de incentivos conductuales (nudges) para disminuir fricciones: reducir costos de registro, acortar la duración de trámites y mejorar el acceso a servicios financieros para MiPyME. La lógica es simple: si formalizarse implica procesos largos, caros o inciertos, la informalidad se vuelve la opción por defecto.
En esa misma línea, Dougherty y Escobar (2019) proponen un paquete de políticas que incluye, además de reducir costos de registro, disminuir la corrupción, por su efecto en relaciones comerciales, competencia, crecimiento y expansión de negocios. La formalidad también depende de que el cumplimiento no sea un “riesgo” por discrecionalidad o costos extraoficiales.
México ya ha tenido reformas con impacto en formalización. Un ejemplo citado es la reforma a la subcontratación que entró en vigor en septiembre de 2021 (DOF, 2021), que exige que las empresas de servicios especializados se registren en el REPSE de la STPS y acrediten obligaciones laborales y de seguridad social. La propuesta de política en el dossier es ampliar requisitos para que, en contratos entre empresas, el personal que labore para esos servicios esté en nómina, reforzando calidad del empleo.
Implementación práctica de formalización MiPyME
Una forma práctica de “bajar” estas recomendaciones a implementación (con puntos de control):
1) Mapear fricciones reales (registro, altas/bajas, pagos, reportes)
- Punto de control: ¿cuántos pasos y días toma formalizarse hoy para una MiPyME típica?
2) Reducir costo y tiempo de entrada (trámites más cortos, menos requisitos)
- Punto de control: ¿se puede completar el proceso sin gestor y sin visitas repetidas?
3) Facilitar acceso financiero (cuentas, pagos, crédito formal)
- Punto de control: ¿la empresa puede operar pagos y contribuciones sin “cuellos de botella” bancarios?
4) Alinear incentivos (nudges)
- Punto de control: ¿la opción por defecto empuja a formalizar (inscripción automática, recordatorios, simplificación) en vez de castigar al que intenta cumplir?
5) Fortalecer cumplimiento sin discrecionalidad (menos corrupción, reglas claras)
- Punto de control: ¿el cumplimiento es predecible y auditable, o depende de “arreglos”?
6) Medir resultados (altas netas, permanencia, densidad de cotización)
- Punto de control: ¿suben solo las altas o también la continuidad de cotización?
Acción concreta para el trabajador: si tu empleo cambió de esquema (por ejemplo, tras ajustes de subcontratación), revisa que tu registro ante el IMSS refleje correctamente tu patrón y tus semanas; ante problemas administrativos no resueltos, una vía formal es presentar queja ante CONDUSEF o usar los canales de atención del sistema.
Impacto de la Pensión del Bienestar en las Mujeres
La Pensión del Bienestar está en el artículo 4 de la Constitución, por lo que es un derecho constitucional y no puede eliminarse. En un país con alta informalidad y trayectorias contributivas incompletas, su papel como red mínima es especialmente relevante para quienes llegan a la vejez sin una pensión contributiva suficiente.
El dossier subraya un punto clave: si se prevén aumentos en los montos de transferencias, podrían focalizarse en mujeres independientemente de su desempeño personal, con el objetivo de disminuir brechas de género en pensiones contributivas que tienden a desfavorecerlas. La lógica detrás es estructural: las mujeres suelen enfrentar interrupciones laborales por cuidados, mayor presencia en empleos informales o de menor estabilidad, y eso reduce semanas cotizadas y saldo acumulado.
También se plantea una alternativa de diseño para hacer el acceso más progresivo: vincular transferencias en efectivo a consultas médicas, lo que podría reforzar prevención y salud en la vejez. Es una idea de política pública que busca que el programa no solo transfiera ingreso, sino que también mejore bienestar.
Pero hay un punto que conviene mantener claro: la Pensión del Bienestar es un piso; no reemplaza el valor de cotizar. Por eso, medidas complementarias como un Sistema Integral de Cuidados (OXFAM, 2022; CEPAL-ONU Mujeres, 2021; ONU Mujeres/INMUJERES, 2018; CEEY, 2019) aparecen como palanca para aumentar participación laboral femenina y, con ello, mejorar ahorro para el retiro. Guarderías, escuelas de horario ampliado y centros de cuidado diurno no son “política social aislada”: son infraestructura para formalidad.
Brechas de género en pensiones
Lo que el dossier deja claro sobre género y pensiones (en pocas líneas):
- Problema de origen: trayectorias laborales más interrumpidas y mayor peso del trabajo de cuidados no remunerado tienden a reducir semanas cotizadas y saldo acumulado.
- Efecto visible: aun con avances en participación (por ejemplo, mayor proporción de mujeres afiliadas al IMSS), la brecha puede persistir si la continuidad de cotización no mejora.
- Implicación de política: una pensión no contributiva universal funciona como piso, pero para cerrar brechas de largo plazo se requieren palancas como infraestructura de cuidados y condiciones que faciliten empleo formal sostenido.
Acción concreta para el trabajador: si tú o alguien en tu familia alternó periodos de empleo formal e informal (algo común en mujeres), revisen semanas cotizadas y estado de cuenta; identificar “huecos” a tiempo permite planear mejor la etapa previa al retiro.
Uso de Tecnologías en el Ahorro para el Retiro
La tecnología es una de las vías más directas para acercar el ahorro previsional a personas que sí pueden ahorrar, pero no lo hacen por fricción, falta de información o procrastinación. El dossier menciona dos ejemplos concretos.
El primero es AforeMóvil, la aplicación que ofrece la CONSAR, que permite llevar el control de la cuenta AFORE desde computadora o teléfono inteligente. En un sistema donde el trabajador necesita vigilar aportaciones, datos personales y movimientos, la digitalización reduce costos de seguimiento y facilita decisiones informadas.
El segundo ejemplo es Millas para el retiro, una plataforma que aprovecha la red financiera existente para automatizar ahorro: la persona registra un monto periódico y, además, cada vez que paga por un bien o servicio, un porcentaje predeterminado se dirige automáticamente a una cuenta de ahorro para el retiro (AFORE, PPP, PPR u otro plan) (Hernández, López, Galindo y Salas, 2017). Este tipo de mecanismo convierte consumo en hábito de ahorro, sin depender de “fuerza de voluntad” mensual.
Ambos casos comparten una condición: educación financiera. El dossier es explícito en que mensajes constantes dentro de las aplicaciones y estrategias de comunicación son básicos para mejorar resultados. La tecnología no sustituye alfabetismo financiero; lo amplifica.
Aquí se conecta con una recomendación más amplia: simplificación de trámites administrativos para abrir, cambiar o hacer aportaciones voluntarias, y para hacer portables recursos entre jugadores del mercado. Coordinación institucional, portabilidad y simplificación son acciones “simbióticas”: si una falla, el usuario se pierde en el proceso.
| Herramienta | ¿Qué hace? | ¿Para quién suele ser más útil? | Punto de atención (condición real) |
|---|---|---|---|
| AforeMóvil (CONSAR) | Control y seguimiento de la cuenta AFORE desde dispositivos | Trabajadores con cuenta AFORE que quieren vigilar aportaciones/datos | Requiere hábitos básicos: revisar estado de cuenta, entender movimientos y mantener datos actualizados |
| Millas para el retiro | Automatiza ahorro: monto periódico + porcentaje de consumo a cuenta de retiro | Personas que quieren “ahorrar sin pensarlo” y convertir consumo en ahorro | Funciona mejor con educación financiera y claridad de comisiones/condiciones del producto asociado |
Acción concreta para el trabajador: revisa tu estado de cuenta y considera, si tu situación lo permite, hacer aportaciones voluntarias como complemento; también puedes consultar el comparador oficial de CONSAR para revisar el rendimiento neto histórico (IRN) de tu SIEFORE y entender si tu cuenta está alineada con tu etapa de vida.
Conclusiones y Perspectivas Futuras
El dato de 2026 —22.1 millones de trabajadores afiliados al IMSS— confirma una tendencia de crecimiento del empleo formal (IMSS, 2026). Pero el reto de fondo no es solo sumar afiliaciones: es aumentar trayectorias laborales con continuidad de cotización, porque ahí se juega la posibilidad real de una pensión contributiva y de un retiro menos vulnerable.
La persistencia de la informalidad —estimada alrededor de 54% de la PEA (INEGI, 2026)— marca el límite del sistema: millones de personas quedan fuera de los mecanismos que convierten trabajo en derechos. Por eso, las recomendaciones de la OIT (2015) sobre reducir barreras de entrada, usar incentivos y construir acuerdos tripartitos no son teoría: son la ruta para que la formalidad sea alcanzable para MiPyME y trabajadores.
En paralelo, el componente social seguirá siendo central. La Pensión del Bienestar, como derecho constitucional, funciona como red mínima, y el dossier propone mirarla con perspectiva de género para compensar brechas acumuladas por trayectorias laborales desiguales. Complementar esa red con infraestructura de cuidados puede ser una palanca para que más mujeres participen en empleo formal y mejoren su ahorro para el retiro.
Finalmente, la tecnología puede acelerar lo que la política pública tarda años en mover: facilitar control de cuenta, aportaciones voluntarias y hábitos de ahorro. Pero su impacto depende de educación financiera y de trámites simples.
Cinco recordatorios clave finales
Cierre práctico: 5 recordatorios que suelen evitar errores costosos
- Semanas cotizadas: revisa tu historial en IMSS y detecta “huecos” a tiempo.
- Estado de cuenta AFORE: confirma aportaciones obligatorias y datos personales.
- SIEFORE/IRN: entiende en qué fondo estás y cómo se ha comportado (comparador CONSAR).
- Aportaciones voluntarias (si puedes): define un monto realista y sostenido (mejor poco constante que mucho intermitente).
- Portabilidad y trámites: si cambiaste de empleo o régimen, prioriza que tu cuenta y registros queden alineados.
Acción concreta para el trabajador: consolida tres revisiones básicas: (1) semanas cotizadas en IMSS, (2) estado de cuenta AFORE actualizado, y (3) consulta del IRN en CONSAR para entender si tu ahorro está compitiendo bien en el largo plazo.
Nota de actualidad: las cifras de afiliación e informalidad pueden moverse mes a mes; si vas a tomar decisiones (cambio de AFORE, aportaciones, aclaraciones), procura usar el corte más reciente disponible en los portales oficiales.
Perspectivas y Acciones para el Futuro del Empleo Formal en México
Importancia de la Formalización Laboral
La formalización es el punto de partida para casi todo lo
Acciones clave para formalidad laboral
Líneas de acción que suelen mover la aguja de la formalidad (y por qué importan para pensiones)
- Trámites simples y portabilidad real: menos fricción para entrar y permanecer; evita que la movilidad laboral rompa la continuidad.
- Incentivos para MiPyME (y cumplimiento predecible): si cumplir es claro y costeable, la formalidad deja de ser “excepción”.
- Infraestructura de cuidados: aumenta participación laboral femenina y continuidad de cotización.
- Educación financiera + herramientas digitales: mejora seguimiento de aportaciones y facilita ahorro voluntario.
- Coordinación institucional: cuando las instituciones “hablan entre sí”, el usuario pierde menos tiempo y comete menos errores.
Qué puedes hacer hoy (acciones concretas)
1) Verifica tus semanas cotizadas: revisa tu historial con tu Número de Seguridad Social en el IMSS y compáralo con lo que aparece en tu estado de cuenta.
2) Pide tu estado de cuenta AFORE actualizado y confirma que tus aportaciones obligatorias estén llegando y que tus datos personales estén correctos.
3) Revisa tu SIEFORE y el IRN: usa el comparador oficial de CONSAR para consultar el rendimiento neto histórico (IRN) de tu SIEFORE y entender cómo se ha comportado en el tiempo.
4) Si detectas inconsistencias, sigue la ruta formal: inicia aclaración con tu AFORE; si no se resuelve, puedes presentar queja ante CONDUSEF o usar los canales de atención del sistema.
5) Si tu situación lo permite, considera aportaciones voluntarias como complemento del ahorro obligatorio, especialmente si tu trayectoria laboral ha tenido periodos de informalidad.
Pasos para regularizar tu historial
Paso a paso (rápido) para actuar hoy sin perderte en el camino
1) Reúne tus datos base: NSS, CURP y una identificación.
2) Consulta semanas cotizadas (IMSS): anota periodos faltantes o patrones que no reconozcas.
3) Abre tu estado de cuenta AFORE: verifica que los periodos de empleo formal tengan aportaciones.
4) Si hay un “hueco”, define el tipo de problema:
- Falta de registro/semanas en IMSS
- Aportaciones no reflejadas en AFORE
- Datos personales incorrectos (nombre, CURP, NSS)
5) Inicia aclaración con tu AFORE (y da seguimiento): guarda folios, fechas y evidencia.
6) Si no avanza, escala por canal institucional: usa los canales de atención del sistema y, si aplica, CONDUSEF.
Punto de control: si después de la aclaración no cambia tu historial/estado de cuenta, no lo dejes “para luego”; esos ajustes suelen ser más fáciles mientras la evidencia laboral está fresca.
Este enfoque está escrito desde la experiencia de acompañar diagnósticos previsionales y traducir datos (como afiliación al IMSS, semanas cotizadas y herramientas de CONSAR) a decisiones prácticas para el retiro, como lo hacemos en Trol Financiero.
Este texto se basa en cifras y referencias de acceso público vigentes al momento de su redacción. Los datos y criterios pueden variar por actualizaciones periódicas, revisiones metodológicas o cambios en programas y reglas. Para trámites o aclaraciones, conviene verificar la versión más reciente en los portales oficiales (IMSS/CONSAR) y conservar folios y comprobantes.
